La esquizofrenia social con la marihuana se combate con educación

Entrevista de Yerba a Clara Musto, socióloga, investigadora, doctoranda y activista por la legalización de la marihuana

Clara Musto

Clara Musto #RegulaciónResponsable

Uruguay está en el centro de la noticia. Se comparten masivamente por redes sociales los sui géneris discursos de su presidente, en un momento en el que la sociedad se extraña mucho cuando los mandatarios de países declaran en grandes cumbres estar en contra del sistema capitalista y a favor de los derechos de su población; se disputan las estrellas del periodismo de todo el mundo una entrevista con Pepe Mujica; se anhela de manera general un cambio real como el que algunos países pequeños como éste o Islandia están consiguiendo.

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Fotografía de RebelArte http://www.rebelarte.info/

Todos queremos la fórmula del sentido común, en un mundo que, como ya anticipaba Eduardo Galeano, está patas arriba. Pero lo que el partido en el poder uruguayo, Frente amplio, lleva a cabo, no es más que el reflejo de las peticiones de su población, de las movilizaciones de sus colectivos. Hablamos este mes con Clara Musto, investigadora, y socióloga, y activista, y uruguaya, pero sobre todo, persona que, más que por luchas concretas, está detrás de todas las luchas necesarias para conseguir un cambio de raíz en el camino hacia una sociedad donde el respeto sea una realidad y no una coletilla que se pone de forma políticamente correcta en cualquier lado.

Mientras doy forma a esta entrevista en mis cascos suena un tema de un grupo uruguayo, La Vela Puerca, compuesto y mega difundido mucho antes de que Frente Amplio regulara el consumo del cannabis en Uruguay. “Si la vida no quiere que crezcas, yo te planto de nuevo y a ver si esta vez tengo un poco de suerte y brotás para poderme ver”.

Activismo por derechos universales

Aunque Clara Musto y yo vivimos en Países Bajos, cuando le hago esta entrevista acaba de llegar a su Uruguay natal para continuar con el trabajo de campo de la investigación de su doctorado, así que hablamos por Skype. Desde este medio me cuenta que comenzó como activista estando aun en la universidad en 2006 desde una organización social llamada Pro Derechos. “Hemos trabajado por la legalización del aborto en Uruguay, matrimonio igualitario… Y uno de los frentes que tenemos es la reforma de la política de drogas”. Al mismo tiempo, Clara comenzó a vincularse en el activismo desde la investigación, “estaba muy interesada con el vínculo de la investigación científica socialmente pertinente. Muchas veces se hace investigación que a veces es buena y de calidad, pero queda en un cajón o se publica en un periódico, pero que no sirve para la gente vinculada en la sociedad civil o en el estado, entre los tomadores de decisiones para que sea de utilidad. Este fue el lado donde a mí me interesó más trabajar”. Y fue así como comenzó a involucrarse en algunas investigaciones sobre opinión pública y política de drogas y marihuana y como llegó a implicarse en el proceso de Regulación del cannabis en Uruguay.

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Fotografía de RebelArte http://www.rebelarte.info/

Regulación del cannabis en Uruguay

Medio mundo ha observado detenidamente y con mucha curiosidad el proceso de regulación del equipo de Pepe Mujica. Pero no nos equivoquemos, esto comenzó mucho antes, gracias a las reivindicaciones de la sociedad civil. “Hoy Uruguay es famoso por este tema, pero hace 10 años nadie quería hablar de él. Se pensaba que era una preocupación de clase media o de clase media-alta que lo único que querían era fumar porros tranquilos. Ha sido un proceso largo”.

Clara me cuenta que durante los últimos diez años, desde el primer gobierno de Frente Amplio en 2004-2005, se aprobaron muchas leyes que intentaban despegarse de una visión moral y hacer crítica. “Esto se da porque entienden que el hecho de que el aborto esté prohibido no responde a una preocupación por la salud pública de las mujeres y los hombres o no responde para garantizar que las personas tengan hijos cuando lo desean, sino que responde a un sesgo moral, muchas veces de corte religioso, en el cual se impone a la sociedad un ritmo de vida, una forma de entender, en estos casos la sexualidad de la familia, en las drogas también, que son un elemento de esclavitud para quien las usa”. Y al tratarse un tema que generaba problemas de seguridad y salud, la sociedad civil en Uruguay impulsó incluir estos temas en el debate y los partidos políticos fueron bastante reacios a admitirlo porque era un tema polémico. 

Empecemos a hablar con los políticos

En todo momento Clara me deja claro que el proceso es distinto en América Latina. Por eso, la legalización allí empieza a tener peso como una medida que combata la violencia y el narcotráfico. “También empiezan a cobrar más peso los argumentos a la separación de mercado, como fueron en su momento de peso en Holanda cuando se crearon los coffeeshops, separar la marihuana de la venta de otras drogas. Y en todo ese proceso la sociedad civil incorporó las herramientas necesarias cómo hablar con los políticos. Y sobre todo romper esta idea de que hablar de la marihuana es estar a favor de ella. Se incluyó la importancia de hablar de regulación porque invita a pensar en una situación de control sobre un mercado legal que ya existe”.

En este punto me interesa la opinión general de la población uruguaya y volvemos al tema moral. “La sociedad civil organizada está claramente a favor, pero la opinión pública general aun desconfía. Es parte del legado del prohibicionismo y hay que trabajar en ello. Es una lucha por salir de esa lucha moral que en realidad existe y que, en mi opinión es el verdadero trasfondo del problema e intentar construir puentes hacia actores reacios a estos temas”.

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Fotografía de RebelArte http://www.rebelarte.info

Consumo Responsable

Clara me explica su opinión acerca de cómo algunos colectivos, en vez de huir de los símbolos que los estigmatizan, los hacen suyos en parades y demás manifestaciones públicas. Se juega con los estereotipos (porros gigantes, hojas de marihuana…) de niveles desproporcionados para cohesionar al grupo, pero al mismo tiempo se crea una barrera de comunicación con otros grupos de ciudadanos que se ven lejanos al mundo de las drogas. En el marco pre-legalización destacó la labor de educación y sensibilización del Gobierno de Uruguay mediante campañas informativas. También aparecieron iniciativas independientes como la campaña Uruguay por la Regulación Responsable de la Marihuana. “Fue uno de los intentos para deconstruir esta imagen y crear una nueva. Parte de la deconstrucción pasaba por generar nuevos actores que participan en el debate, que no traigan esa historia de estigma, intentar mostrar que una persona que apoya la regulación no necesariamente tiene que ser usuaria de cannabis. El objetivo, tanto con las drogas como con la diversidad sexual, era mostrar que el estigma genera más violencia, problema que tenemos hoy en América Latina. La vía pasa por coexistir y por no reprimir. Y se podría explicar que no hay muchas diferencias entre un buen ciudadano que toma alcohol y una persona que usa cannabis”.

Fotografía de RebelArte www.rebelarte.info

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El problema del prohibicionismo que ignora las especificidades culturales de cada lugar

Le pregunto su opinión sobre la contradicción de los tratados internacionales. “Es un instrumento político para regular los mercados de drogas o controlar y reprimir. Pero la realidad es mucho más diversa. Europa ha sido vanguardia en innovaciones, los coffeeshops son el ejemplo máximo. Son un ejemplo de la reducción de riesgos y daños, como la regulación en Uruguay. Son cosas que van en contra de los tratados y existen desde hace tiempo”.

Y algo clave para diferenciar la situación en política de drogas entre Europa y América. “En Europa se volvió un problema político cuando existió la epidemia de la heroína. Pero nunca ha sido el problema de la oferta, de la violencia asociada a este comercio. En América Latina el problema es el tráfico ilegal de las drogas y la violencia vinculada al narcotráfico. Entonces es difícil solucionar sin ponernos a discutir cómo las regulamos. Y esa fue la gran motivación de Mujica, pensando no solo en Uruguay, sino también en el resto de países de América Latina. Y ese es el problema del prohibicionismo, pensar que todas las drogas tienen que ser tratadas por igual y que todos los tratados sirven para los mismos países, ignorando las especificidades culturales de cada lugar”.

La influencia de la religión en materia de drogas

La situación global en política de drogas está cambiando inminentemente. ¿Pero cuáles son los países que están dando los pasos más grandes? “América Latina está mostrando la voluntad de avanzar en este debate. Van a ser países donde la influencia de la religión no sea tan mayoritaria porque la legalización de la marihuana va en contra de creencias religiosas y esa es una variable que también juega”.

Religión y moral constituyen la base de nuestra conversación sobre drogas. Lo veo todo más claro después de conversar con Clara Musto. “Me interesa este tema porque yo lo entiendo como una confrontación entre una forma moral de entender cómo debe vivir la gente y como una herramienta de lucha contra un Uruguay conservador que se manifiesta no solamente en el cannabis, sino en el aborto, la desigualdad de género, la diversidad sexual, el medioambiente y siempre implica que un grupo hizo las leyes cuando tuvo el poder e impuso la forma de entender la vida y las relaciones entre personas y es discriminadora con los otros. Me transformé en activista por este lado, no solo por el cannabis”.

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Fotografía de RebelArte http://www.rebelarte.info

El rol de las emociones y la religión

Clara Musto está haciendo un doctorado que aborda el proceso de la regulación en el mercado uruguayo y su articulación en el mercado internacional. Su experiencia sobre el tema es mucha. En este momento intenta analizar cómo y por qué llegaron a la regulación en Uruguay y de esta manera analizar las diferentes etapas, argumentos, estrategias y actores del proceso. “Mi idea es discutir, no solo mostrar, en este marco de la reforma moral qué tienen en común todos estos hechos con la religión. En general la gente tiende a desarrollar una historia simple, sesgada y mi motivación va por ahí, mostrar lo caótico del proceso político, lo irracional y el rol de las emociones”. Quizá por eso escribió un ensayo sobre marihuana y esquizofrenia. ¿Sobre la enfermedad?, pregunto. “No, es un juego sobre la esquizofrenia que tenemos cuando hablamos de marihuana. Esto solo se puede combatir con educación, desterrando estigmas y tabúes”.

Por ahora es muy pronto para que hablemos de aspectos positivos tras la regulación del cannabis en Uruguay. Ni siquiera está habilitado el registro a clubes de cultivo o para la compra en farmacias, aunque sí el registro para cultivadores. “Decir algo ahora es también injusto para una política que no intenta cambiar las cosas de la noche a la mañana”.

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Clara Musto