Dramas, dramas, dramas

drama

Dramas, dramas, dramas.

Everywhere, por todas partes, siempre y forever.

Dramas antes y después del café, durante el té y tras la sal de frutas.

Yo solo te preguntaba rápido un detallito porque tenía prisa, pero tú

prefieres bailarme una sardana, comerte una manzana y llamarme marrana.

Todo a la vez. Horas y horas y ni me has respondido a lo que quería saber.

 

Dramas, dramas, dramas.

El rabillo del ojo, esa ceja levantada, el cejo fruncido y la boca retorcida de dolor.

No tengo constancia de lo que estoy a punto de sentenciar para el resto de mis días, pero

lo he visto en tus ojos o lo he intuido en tu tono de voz. Es lo mismo y es igual.

 

Dramas, dramas, dramas

Tantos y tantos y cientos y cientos que he perdido el hilo, por dónde iba…

Se requiere la mueca, el amargor, el gesto, la mirada, el desazón y la justa tragedia.

No, no, no

No me hagas dramas desproporcionados.

Quédate ahí, contente. El equilibrio es la estrella en una interpretación magistral.

Es nuestra afición favorita. Local, autonómica y nacional.

Nos encanta convertirlos en gigantes.

Los cotidianos, los de andar por casa, los del vecindario.

Porque sé que detrás hay una historia… y es muy gorda ¡y muy grande!

El drama nos envuelve y el sol sale y se pone.

Y el día se acaba y no he podido cumplir mis objetivos, pero tengo más días

de dramas y dramas y dramas y más dramas

Porque la vida es drama y los dramas, dramas son.