Para ser cool lo importante es no querer ser cool

Que sí, que sí… Que esto es una verdad universal. Es igual que hacer que alguien no te gusta o pasar de esa persona para llamar su atención, camelártela y volverla loquita. El famoso menos es más. La indiferencia ante el enemigo, que duele más que ciertos ataques. Obviedades universales que siempre nos parecieron chorradas y ¡FUNCIONAN!

Igualito que el cuadro de Magritte de la pipa. Que esto no es una pipa, chavales, que es un cuadro.

Pues lo mismito nos quiere decir Daniel Córdoba-Mendiola en su libro Coolhunting. Una joyita editada en 2009 que nos habla del complicado entramado de las tendencias. ¿Cuándo se convierte algo en cool?, ¿cómo pueden usar este fenómeno las marcas para beneficiarse de ello en sus ventas?, ¿cómo puedo molar y ser un referente para mis amigos?, ¿cómo puedo poner algo de moda?, ¿en qué ciudades o barrios se encuentra este hervidero de sensaciones hypes para poder acercarme y cazarlas sin piedad? Como dice mi amigo Javier Moral, el responsable de que me haya leído este libro, no hay un secreto para ninguna de estas preguntas. Javi y yo lo relacionamos directamente con el tema que más me interesa en este momento, el Social Media. Y no, no hay ninguna fórmula mágica para asegurarnos la gallina de los huevos de oro con nuestra marca en las redes sociales. Aunque en Sr. Burns, especialmente mi madrina Gaby Castellanos, me han enseñado muchas fórmulas para hacerlo bien y hablar con propiedad cuando se trata de Social Media. Daniel Córdoba-Mendiola nos explica la cadena del fenómeno cool. Hay alguien que sin darse cuenta hace que algo mola mucho, por ejemplo ponerle unas orejas a su gorro de lana y luego están los que se dan cuenta de las posibilidades de esta nueva invención, que no es más que una combinación de mil referentes anteriores de otras décadas. Después de que ese alguien haga de altavoz, otras personas se encargarán de cazar esta tendencia y lanzarla al mainstream para que cadenas gigantescas como Inditex nos la acerquen al público masivo. La hacen accesible y asequible. Pura copia. Las tendencias son cazadas. Los que tienen alto poder adquisitivo las podrán lucir directamente de una marca de alta costura. Los demás tendremos que conformarnos con Zara, Primark, H&M y otras chicas del montón.

Daniel también habla de nuestras dos vidas, la real y la virtual. Cada vez es más difícil encontrar a alguien que no tenga perfiles varios en las redes sociales de moda: Facebook, Twitter, Pinterest, Foursqure, Path, Linkedin… Es como cuando antes la gente se resistía a tener un móvil. Yo soy muy old school y esta modernez no va conmigo. La cuestión no es quedar absorbido por esta vida 2.0, pero sí encontrar un equilibrio.

La cuestión es que es fundamental que estemos presentes con nuestra marca en las redes sociales. Como dice Daniel Córdoba-Mendiola en uno de los capítulos de Coolhunting, “¿Cómo que no está en Internet? Internet es cool. Es el espacio donde el mundo cool se desarrolla y se comunica. Es el sitio donde se compra, se compara, se busca, se habla, se relaciona, se pagan impuestos… Es la puerta, la ventana, el pasillo y la sala de estar del mundo. Es acceso y contenido, es forma y función, continente y contenido a la vez”. Y lo compara con lo que era la radio para su bisabuela y la televisión para su abuela. Cuántas veces hemos asistido a este discurso de gente cercana, “es verdad, lo han dicho en la tele”. Como cuando éramos pequeños y nos lo decía nuestra seño. Si lo decía ella tenía que ser verdad, verdadera.

Todas estas reflexiones en voz alta son capas superficiales de mi lectura de Coolhunting. Por algo Daniel Córdoba-Mendiola es uno de los analistas de tendencias más importantes de nuestro país, muestra de ello es The Hunter, su consultora especializada en investigación y análisis de tendencias de consumo. Su libro es obligatorio para analizar todos los cambios a los que estamos sujetos en esta sociedad de sobreinformación o, por lo menos, para intentar encontrar y entender algunas de las claves.

Mi conclusión es que no hay una fórmula milagrosa para nada y que como decía Picasso, que la inspiración nos pille trabajando. Pero también creo que las herramientas están para usarlas y exprimirlas de manera positiva. Que siempre hay referentes y tenemos que investigar y conocerlos, estar informados es básico entre tanto mar de conocimiento. Y lo demás ya vendrá, ¡o no!

Lo dicho, el secreto para ser cool es no buscar ser cool. Como para todo en la vida. ¡Hay que ser auténticos, babies!

P.D. Sugerencia musical que viene al pelo de la mano de Carlos Van Gestel http://losteleplasticos.bandcamp.com/track/moderneo