Lo imprescindible y lo prescindible. Más viva que nunca

¿Por qué a veces consumimos nuestro tiempo con cosas que pensábamos fundamentales? Si luego, en una situación límite, tras horas y horas prestando atención a dichas tareas, un buen día descubrimos que, no solo no nos aportan tanto como pensábamos, sino que la vida sigue si no las hacemos. A veces, sin darnos cuenta, acabamos imbuidos en una espiral de mil tareas que supuestamente nos van a nutrir o hacer que paguemos las facturas y acaban dándonos ansiedad y empañando nuestra visión de futuro.  Hoy quería hacer una especie de repaso a lo Barrio Sésamo sobre lo que es prescindible en nuestra vida y lo que es imprescindible. ¿Empezamos?

Claro que lo que para mí es prescindible o imprescindible quizá no tenga que ver con lo que para ti lo es. Seguro que tenemos vidas muy distintas y pongo la mano en el fuego a que tú cabeza está mucho mejor amueblada que la mía. Pero hay ciertas cosas que nos pertenecen a todos y que deberían ser una prioridad absoluta en la vida de cada cual.

A riesgo de parecer una hipster de mierda, ya lo dice Bethany Cosentino en el nuevo single de Best Coast: “The only place”, que viene a decir algo así como, ¿si tenemos las pequeñas cosas por qué nos complicamos tanto la vida? ¡Lectura libre, ojo!

De nuevo, el tema dichoso. No son buenos tiempos. Como me decía el otro día mi amiga Carmen, “te diría que sonrías frente a la adversidad, pero lo cierto es que no son buenos tiempos para encontrarse ni para ti ni para nadie”. Gracias de nuevo mercados y políticos de esta época… Ah, también al capitalismo, neoliberalismo y diversos ismos de moda. Gracias por hacer que llegue a la treintena con más dudas que nunca en mi vida. Quizá no tenía entre mis planes lo de seguir el patrón que se llevaba hace unos años en mi pueblo de estar casada y tener ya tres churumbeles danzando por casa, pero algo de tranquilidad sí que estaría muy bien, ¿no creéis? Aunque no os preocupéis, mi madre me volvió a confesar ayer por teléfono que no espera ser abuela por mi parte, esa tranquilidad que me queda. Pero bueno… que me estoy desviando un poco del tema, vamos al lío.
Está claro que no son buenos tiempos. Y creo que eso hace que, por lo tanto, sean tiempos para valorar lo bueno que nos rodea. Que tus amigos son fantásticos, ¡disfrútalos! Que tu familia es única, ¡mímala! Que tu pareja es imperfectamente perfecta para ti, ¡dale duro! Vamos, que te rías más y que intentes buscar lo positivo en tu día a día. Tal vez aun no seas rico ni tengas la vida que te habías imaginado que tenías a tu edad, pero estás vivo, ¿no? No es ser naif o infantil, es hacerlo más llevadero para no acabar amargada y con antidepresivos.
Os digo una cosa, yo ya estoy en mi particular operación para ir quitándome lastre de encima que me chupa energía y no me aporta más que preocupaciones y valorar lo sencillo, lo que me da el subidón de la vida, ¡oh, yeah! No sé dónde voy a acabar, pero lo que está claro es que lo haré ligera y lo más segura que pueda de mis pasos.