Primavera, te lo advierto, déjame en paz ¬_¬

Todos los años llegas como si nada. Como ese amigo tuyo que vive en otra ciudad y no te avisa de su viaje inminente durante unos días… o a veces durante semanas a tu casa. Te cambia toda la rutina, se mete en tu espacio y lo hace suyo sin pedirte permiso. Pero es tu amigo y… ¿qué vas a hacer?

Y tú, señorita soñadora y visceral llegas cargada de hormonas con la impulsividad del viento y mostrando tus encantos, cautivándonos después de días grises y de frío. Y nos desequilibras y te prometo que no hace falta que venga nadie a desequilibrarme porque de hecho ya tengo bastante yo con ser justo como ese amigo que se instala en tu rutina por semanas y te lo cambia todo de lugar.

Quieres desarmarnos y hacernos pensar que todo va a ser así durante toda la vida, pero luego, llega un día y sin previo aviso te vas, sin avisar y ¡no me apetece nada echarte de menos!

Te encargas de cambiar el color de las cosas y como si se tratara de un filtro, lo haces todo más luminoso y más cálido y nos sentimos seguros y nos dejamos llevar y ¡cometemos imprudencias! Venga ya, no te hagas ahora la inocente. No nos avisas de que es un estado temporal y nos dejas suspensos en el aire, pero sin paracaidas, sin protección ninguna. Los soñadores, no se sabe cómo ni por qué motivo, desarrollan unas alas transparentes que les hacen levitar y no ocurre nada, se dejan llevar. Los racionales miedosos se asustan y se pegan unas ostias que hacen que no vuelvan a querer saber nada de ti ni de tus consecuencias en meses, a veces años.

Primavera, te lo advierto, déjame en paz… Aunque ya es demasiado tarde y como el hombre lobo poseído por la luna llena, yo ya ando soltando lastre y elevándome casi por arte de magia. Espero ser de la primera clase y que me salgan unas alitas cuando ya esté demasiado lejos del suelo porque de lo contrario, te prometo que la próxima vez que nos encontremos te vas a acordar de mí para toda la vida.

Sin más me despido, espero que con esta conversación seria y con mis dotes amenazantes haya sido suficiente.

Saludos cordiales o besos y abrazos, yo qué sé, ¡me tienes loca!