Yo mataré monstruos por ti

Tengo un dolor de regla de dos pares de narices, (soy tela de poco fina, lo siento). Con deciros que me he doblado en el sofá como un ovillo y he pedido clemencia al cielo, yo que no soy creyente. Luego he gritado y me he tomado una manzanilla. También me he tomado una pastilla. Después de todo eso, sé que lo que más me va a aliviar es ponerme un ratito con este rincón de La sociedad Rueda que me relaja tanto. Así que durante los próximos minutos voy a respirar, a dejar un rato el trabajo, a escuchar una lista relajante de música y ¡a plasmar pensamientos se ha dicho!

Desde hace un tiempo estoy desubicada. “Vaya cosas dices, Laura”, pensaréis. Estamos todos así. No es que me guste resaltar obviedades. Pero es extraño levantarte por la mañana y tenerlo todo tan difuso. Crisis que afectan al empleo, desestabilizan vidas e interrumpen la evolución de nuestros objetivos. Mudanzas, volver a empezar, añoranzas, dudas… Por otra parte sentir que es posible aportar un poquito para cambiar parte de tu entorno y darte cuenta de que deberías pensar en cómo pagar este mes el alquiler antes. Un momento, un momento, mujercita, no vayas tan rápido. Salvarás al mundo después, pero antes tienes que pagar estas facturas. (Yo me lo he imaginado tipo cómic, pero dibujo fatal, así que echadle imaginación).

Esta mañana, mi compañera de piso y una de las partes fundamentales de mi vida, mi amiga Marta ha posteado un artículo y nos ha etiquetado a algunos cachorros de su manada (así somos, almas gemelas que están orgullosas de compartir vidas y por ello mismo, terriblemente protectores con nuestros amigos). Aquí os lo dejo, pero a ver si vosotros tenéis tripas para terminarlo, yo no las he tenido y miradme ahora, en el sofá, en posición fetal, escribiendo este post, con fuertes dolores internos. Parte del secreto de poder soportar tanta noticia extrema en los informativos es que se trata de realidades lejanas a la nuestra. Pero, ¡ay del momento en el que no solo empatizamos demasiado, sino que somos protagonistas de una noticia en primera persona! Es tan triste haberte tirado años de facultad, haber trabajado en puestos de responsabilidad, haber terminado un posgrado y haber hecho toda colaboración y curso que se precie para tenerlos en tu cv muertos de risa. Mi madre siempre ha dicho una cosa, “hija mía (o Laurica, como ella me dice, somos de Almería), ya recogerás todo lo que estás sembrando”. Pero hace un año me dijo, “tú no dejas de hacer cosas sin pedir nada a cambio. A ver cuándo recoges todo lo que estás sembrando”. Mi madre es tela de comprensiva, pero cuando una madre te pone ese tono de voz, ¡mal camino!

Tengo toda una serie de millones reflexiones de este tipo al día. De hecho ya seguiré compartiendo algunas: hacia dónde vamos, qué hace uno para no hundirse y echarle optimismo al día a día cuando tu país está como el Titanic o peor aun, qué haces para conseguir esto mismo cuando el planeta amenaza con explotar por partes fundamentales.

Y de repente, inmersa en todas estos pensamientos negativos y catastróficos recibes una llamada con buenas noticias de tu hermana; lees un e-mail de un proyecto que estás llevando a cabo con un grupo de amigos y del que estás orgullosísima, aunque ya estés agotada; llegas a casa y Marta te espera con una cena a base de yogurt griego y fresas; el Chino te envía uno de los cortometrajes más bonitos que has visto en tu vida que te hace reír y llorar; Carmen te da asilo humanitario y te regala la paz de su hogar; Luismi te explica nociones básicas de wordpress mientras te va dando consejos básicos del corazón, sin darse cuenta; los rarunos de #EscuelitaSrBurns, alumnos y profes, te regalan cada viernes una cosa nueva; Rakesh te soluciona todas las penas con una megaconversación por whatsapp a las 2 de la madrugada… Y madre mía, créeme que podría seguir diciendo nombres y poniéndote ejemplos muy brutales y todos reales.

Recuerdo una entrevista en la que a un famoso le decían. ¿Qué harías si te enteraras de que un amigo tuyo ha atropellado a una viejecita? Y este decía, pues qué voy a hacer, pensar que algo habría hecho la viejecita. Es algo macabro, lo sé, no es la intención literal, ¡es una metáfora! Pero es como este otro que dice. “Un amigo si te ve llorando te pregunta qué te pasa. Pero un hermano te da un abrazo y te dice… ¿a quién hay que matar?”. E inevitablemente me he acordado de ese libro infantil de Santi Balmés, que no tengo, pero que me parece tan entrañable y que se adapta tan bien a lo que siento cada vez que un amigo se porta tal y como es y me alegra el día. Y esto es todos los días, lo prometo. Porque no puedes evitar querer volar y tener otros superpoderes cuando un amigo tiene problemas, porque en tu familia sois como los capos sicilianos de El Padrino (doy fe, otro día os hablo de mis tías. ¡Os quiero titas!) y os defendéis a capa y espada; porque quien tiene un amigo tiene lo mejor del mundo mundial y porque a la familia no la eliges, pero a los amigos sí, ¡YO MATARÉ MONSTRUOS POR TI!

Moraleja: Todos estamos un poco más pa’lla que pa’ca cuando se trata de la amistad, pero ¡qué diablos! ¡Bravo por esa locura!

P.D. He abierto una lista colaborativa en Spotify con la canción de Love of Lesbian, pero podéis meter todas las que queráis que vayan de amistad y ¡de cosas guachis y moladoras! ^_^